sábado, 1 de marzo de 2014

Bitácora de mi vida

Siento un poco de miedo. Me encuentro bajo la oscuridad de la noche esperando una respuesta. Llegó ya una, pero no era la que esperaba. Esto me preocupa más... Tan sólo necesito esas palabras. Es un poco apresurado, pero las necesito para tranquilizarme.
Siento como el miedo se apodera de mi, de mi cuerpo y mis pensamientos, temo lo peor...

Pero... ¿Por qué? Por qué pensar en ello, sin la seguridad que pueda pasar. Es fulminante, hiere, y cuando lo ves frente a ti, esa inseguridad te controla, te lleva a cometer delitos impresionantes. Buscas cubrir cada detalle, quitas toda pista de tu camino, y cuando por fin estás sola, tienes tanto que pensar, gritar, arrepentirte... No viene al caso; pero mi mente ahora mismo está en medio de un gran desorden.

Lo ví... vi cómo claramente se alejaba y comportaba de distinta forma a cómo yo le había visto minutos antes. No podía creerlo.

Ya habían pasado unos cuántos meses. No lo veía y eso era lo que más me dolía... Intentaba recordar lo bueno y despistar lo malo que decían que se apoderaba lentamente de él. Necesitaba verlo, pero no había limitación, en esa realidad no. Se encontraba a unas cuadras de dónde yo paraba.
Sabía que algo ocurría. Tenía que ir a salvarlo; quizás yo era su única salida, pero no le habían dado tiempo de siquiera comunicarse conmigo. Sentía cómo su amor llegaba a mi, como una aliviante taza de chocolate caliente en medio de un invierno helado. Sentía que aún existía, pero que la maldad de aquellos pares le estaban consumiendo sin que se diera cuenta.
Recordaba aquél último beso bajo las escaleras, antes que partiera y dejara aquella nota... No le había tomado importancia, pero esto me parecía demasiado raro.
Muchas noches habíamos pasado frente a un cielo despejado, decía tanto y me llevaba tan lejos.
¿Y ahora dónde estaba?
Él necesitaba mi ayuda, sin duda alguna...

Inconsciente

La verdad está en lo más profundo de los sueños...

Se siente alivio... Se siente como si ni siquiera pudiera tocar una tecla.
He creído,aprendido y entendido tanto... El tiempo corrió de maravilla, he hizo que pudiera sentir fluir por mis venas el calor de su hogar. Él... con su singular sonrisa e inédito resplandor de ojos.
Él... quien me mira directo a los ojos y evita que pestañée, él que dice no temer a lo desconocido, que experimentar puede llevarte lejos...
Él, quien no es más que el amor hecho carne, el sentimiento hecho pasión.

Continúo después de tanto tiempo. El cansancio me había consumido, quede inconsciente, pero el tiempo había logrado que la recuperación llegara tarde o temprano. Sentía como la necesidad de plasmar lo que pensaba me consumía día a día, pero no podía moverme, aún no estaba preparada para hacerlo.

Y hoy después de esta larga espera, sonrío desde mi lugar preferido y siento que esta vez comenzaré una gran historia. Una que cruzará límites y llegará a las noches más oscuras frente a una chimenea, donde dos almas unidas en la soledad, compartirán una gran taza de café, y soñarán con su propio destino.